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“El amor, madre, a la patria no es el amor ridículo a la tierra, ni a la yerba que pisan nuestras plantas; es el odio invencible a quien la oprime, es el rencor eterno a quien la ataca” ― José Martí

miércoles, 8 de julio de 2020

5 Baleadas Para mi País

Me enorgullece decir que a ¨Ecos de mi Gente¨ lo siguen lectores que pertenecen a países distintos así como también pertenecientes a la hermosa Honduras. ¡Muchísimas gracias por su apoyo y sus buenos deseos!

Jamás estará de más agradecerles también y desearles lo mismo pero multiplicado por millones de veces más.

Ahora, dicho esto, me encantaría presentarles un nuevo proyecto inspirado por diversos videos que he visto recientemente; y al que he titulado como:

¨Cinco Baleadas Para mi País¨



Para el que no lo sepa porque vive en otro país o es simplemente muy distraído,(permítame reirme un poco: jaja (¡qué incómodo extremo!)); las baleadas son el platillo tradicional de la exótica tierra Hondureña.





Aquí el hondureño sea de nacimiento o de corazón sabe el verdadero significado de comer baleadas porque son una tradición para (por lo menos, ser mencionada) cada semana. 







Y es que la frase representa múltiples cosas: 
FELICIDAD
ORGULLO
SAZÓN POR LO BUENO
HARINA Y FRIJÓL
¡BUEN SABOR!, 
Entre muchas otras...





¿Qué mejor regalo, entonces, para el catracho?
¡EXACTO! Que Juan Orlando se ponga serio y deje de jugar con el dinero del pueblo.
Pero creo que en éste caso, iremos con algo más concreto: ¡las deliciosas baleadas Y una buena compañía!

Intrucciones:


¡Sé espontáneo! Tú eres quien hace el juego, reto, como quieras llamarle. La única instrucción que hay que seguir es la del corazón azúl y blanco, que esté dispuesto a dar las 5 cosas requeridas, como el título lo explica:

1. Un corazón dispuesto a dar
2. Un alma dispuesta a actuar
3. Manos dispuestas a ayudar
4. Cinco baleadas
5. Cinco refrescos (opcional, pero recomendado para que el reto se cumpla al 100%)



¿A quién doy?, ¡Tú eliges!


El próposito principal es hacer una cadena entre todos los hondureños y hondureñas; compartir un momento agradable, sonrisas, mostrando el aprecio y el orgullo de poder llamarlos prójimo, compatriotas, familia catracha. Tienes que regalar baleada a cinco personas a quienes por circunstancias vivan en la calle o que se les note que lo necesitan; y después nominas a cinco de tus conocidos para que cumplan el mismo reto y la cadena se extienda.

Sí, es otro de los retos en los que se nominan personas para que los hagan. Y SÍ, sobre todo, es algo único porque es ¡100% catracho!


ÚNICA REGLA: 

No olvides grabarte en el momento en que estás compartiendo, compartir al mundo el resultado y mencionarles las instrucciones del reto a quienes están nominados.


Puedes utilizar la etiqueta: #5baleadasporHonduras

¿Cuesta mucho?
La bolsa de tortillas de harina que contiene 5 exáctamente más el paquete chiquito de frijoles da un total de menos de 80 lempiras; más la lata de coca cola, multiplicada por 5, sería aproximadamente 80 lempiras, dando un total de 160 lempiras a cambio de cinco recuerdos de experiencias en la vida. 

Si se desea comprar en, por ejemplo, Baleadas Express, el precio base de la baleada sencilla es de 18 lempiras, el de la botella normal coca-cola es de 16; todo multiplicado por 5 da a un total de 170 lempiras; ¡el mínimo de lo que gastas en cualquier restaurante o en una salida!

P.D: Ultimamente he visto una tendencia en Instagram, Twitter, incluso Facebook, en la que se nominan personas para que como reto aguanten que un cubetazo de agua extremadamente helada se les heche encima, ¿por qué no entonces cumplir con éste reto que requiere de menos sacrificio pero muchísimo más beneficio?

¡Espero poder ver tú video, las sonrisas y las ganas por cumplir el reto!




sábado, 11 de enero de 2014

A 3 Lempiras la Patria

Hace mucho tiempo, las coca-colas valían menos de un lempira, los frescos y churros también. Ahora un bebé cuesta 100  y el orgullo y los valores, menos de tres. En los ojos de hondureñas y hondureños se ve la angustia, que compartiéndola como un cigarro, carcome por dentro al que la inhala, matándolo también. No hace poco, las sonrisas de los niños por las calles abundaban, ahora es todo peligro y temor. La última bala es la que resuena en el corazón, y no es de plomo, sino de traición. Cada vez que en los oídos de algún inocente chiquillo, retumba el sonido de un arma, de una amenaza, de una extorsión o secuestro, es traición a la patria, a la familia y al orgullo. Cada asesinato es para todos un pedazo de fe que nos arrebatan, tanto el callar como ignorarlo es también traición a lo que somos y a lo que debemos defender. Existe traición por miedo también.


Vivimos en un país que ha pasado desde una guerra por el fútbol, hasta la más grande rebelión... Fuimos conocidos durante un tiempo como los rebeldes, pero yo prefiero decirnos, los de la revolución. Somos hondureños y también estuvimos en lo alto cuando nuestro libertadores nos regalaron la patria y el honor, ¿por qué dejar ahora, que aquéllos que profanan contra esta tierra, que atacan en contra de su bien y el nuestro, logren vencer al final? Es una injusticia... Hermanas y hermanos, vivimos una guerra no declarada directamente pero sí de una manera indirecta, una guerra en donde luchamos en contra de nuestras más grandes pesadillas y miedos, una guerra que nos pide que burlemos a la muerte cada vez que salimos a las calles, cada día de nuestra vida; una guerra que nos incita a escondernos en nuestras casas por temor, a encadenarnos al conformismo y el pesimismo... Pero yo les digo a ustedes, porque los quiero, porque amo a Honduras, que esto cada vez se pone peor y es momento de luchar. Pero no se trata de salir a las calles a pedir ¨libertad para el pueblo¨ pues libertad en palabras es igual a la nada, si no hay acción. Para ganar esta guerra habrá que negarnos ante las tentaciones y mordernos la lengua antes de profanar contra el país... Y habrá también que pensarlo dos veces antes de pertenecer al grupo de humillantes personas que en lugar de defender a su nación, prefieren ver hacia otros rumbos...  Sobre todo, habrá que ser valientes para quitarse estas cadenas que no se ven pero sí se sienten... Y dejad que los malinchistas se humillen ellos mismos con sus actos de traición al país que siempre los acogió sin criticarles, pues a los puros y nobles a la patria, tarde o temprano, les será recompensado y con honores, su leal amor.