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“El amor, madre, a la patria no es el amor ridículo a la tierra, ni a la yerba que pisan nuestras plantas; es el odio invencible a quien la oprime, es el rencor eterno a quien la ataca” ― José Martí

martes, 25 de octubre de 2016

Quizá, por Tezla Abastida



Quizá

Quizá el dolor desvanezca un día,

quizá el augurio de buena señal

o la guara roja que vuela en libertad

visite mi cielo, para que pueda soñar.


Quizá la aurora levite mi cuerpo

hasta hacer de mi carne su polvo estelar,

dejando el peso de mis recuerdos

sucumbir con el resto y ahogarse en el mar…


Quizá el contemplar mi adiós

no signifique el final… O quizá

al dejarme llevar con el viento,

pueda encontrar en él un hogar.

Quizá...

martes, 21 de octubre de 2014

¿Quieres o No?

Quiero, mas no puedo. Las lágrimas no salen... Es como si hubiese visto la tormenta aproximarse, como si las nubes se hubiesen tornado con el gris oscuro en el enorme deseo de ahogarme, pero alertándome, que los tiempos más oscuros no tardarían en llegar; y la decepción que llevo dentro solo era un aviso aquélla tarde, de que al abrir mi corazón, doy también la llave del dolor a quien no la merece, y se la quito, a quien nunca darla debió.

No hay sensatez en lo más profundo del agua y tampoco la hay en la profundidad del ser. No hay lógica en los versos del político hodureño, así como tampoco la hay en las ideas de un alma que sangra dolor y coagula culpa. 

No hay error en los versos escritos con sentimiento, pero sí los hay en aquéllos escritos con ira... Y esta noche de Octubre mi alma sufre por decepción de nuevo, esperando a que llegue el día en que, por lo menos, no lo haya visto venir antes, y no me carcoma el remordimiento atroz ni, mucho menos, la culpa.

sábado, 5 de julio de 2014

¿Por Qué la Tristeza es un Tabú?

¿Por qué la tristeza es un tabú entre nosotros? Cuando alguien nos habla de ella nos incomoda, la evitamos y nos alejamos. Lo irónico es que a todos, más de una vez, nos pasa y nos deja marcas que son irreversibles, memorias que son imborrables, y por supuesto recuerdos de episodios que son de agonía y angustia... ¿Inquebrantables?
Eso no.

Estaba buscando una manera de cambiar mi vida. Porque a todos nos pasa que la monotonía nos ahoga alguna vez; o muchas... Porque cualquiera ha sentido el remordimiento y la atadura... Y la tristeza de una vida que no es vivida como se desea.

¿Te sientes mal al admitir que más de una vez te has encontrado llorando por dentro, o mostrándotelo físicamente, por una razón que te parece sinsentido?

Pero ¿te digo algo?, Sentirte irremediablemente solo, enojado y con mucha ira, no te hace inhumano...

Sí, lo ocultas, como muchos de nosotros; pero no sigas más, no estás del todo solo; en cuanto dejes relucir a la medianoche mientras nadie más te ve ni nadie más te escucha, ese yugo de castigo que te impones por medio de palabras dolorosas y pensamientos suicidas; sabrás que una vez más, estás cayendo bajo el mismo abismo.

La mayoría de nosotros nos vemos a los ojos implorando que seamos observados y comprendidos, abrazados y protegidos por otro par de brazos de igual manera inseguros, solitarios y angustiados... Pero que por la vida avanzan sin saber que el de al lado está muriendo bajo tortura, tortura nada más y nada menos, realizada por sí mismo.

En fin; el dolor se vuelve una ceguera ante nosotros; y el efecto posterior es el sentimiento de arrepentimiento infinito, seguido por un vacío que a pesar de todo, lo tomamos como lo único que nos grita que estamos siendo honestos con nosotros mismos.

Pensamiento tras pensamiento, ideas, sentimientos llenos de soledad; la soledad, dulce y venenosa guerrera... Que como sombra persigue y como espía observa hasta atacar en el peor de los momentos, cuando la vida no tiene sentido, ni nosotros... Es que es así, más o menos, de lo que tratan los episodios repentinos de tristeza... Pero basta ya de eso, que en otra situación cuando lo amerite, hablaré más de ello.

El motivo de este post trata de algo más que eso; una cura, un exilio.


He decidido que en este blog estará la presente página dedicada a todas las visitas y actividades que realice en lugares distintos que sean destinados a la filantropía. ¿Por qué? Porque quiero darles a conocer a mis lectores que más allá de nosotros mismos, y de nuestra agonía, están muchos otros que por igual nos necesitan más o de igual forma de la que nosotros los necesitamos a ellos sin saberlo.

Estaré publicando una serie de reseñas que informen acerca de los lugares, las necesidades, las personas y demás características, así como un testimonio de la experiencia y sentimientos que obtuve y experimenté estando ya en el lugar del que les hablo. Estaré muy pronto publicando acerca del primero; mientras tanto me despido esperando volver a encontrarnos entre los ecos de éstas letras y de nuestra gente.



Les presento a un nene muy sonriente que me encontré mientras veíamos algunas de las artesanías que vende su madre, a orillas de la carretera de Siguatepeque a San Pedro Sula. 








miércoles, 11 de junio de 2014

Sigues Vivo

¿Alguna vez has deseado tener el control de todo? De la vida, del destino, de las personas que nos dictan y nos mandan sin siquiera saber cómo estamos, qué pensamos, a dónde vamos...
¿Quisiste, tal vez, sonreír hoy y fallaste en el intento? Un momento...
Caminando por la calle, lentamente, sin titubeo... La vida pasa, hay un toque de acción y después de la emoción, solo avanza... Paso tras paso, error tras error, lágrimas de llanto como de felicidad y ¡alto! Es todo, estás muerto. Así es el pasaje y así, es el regreso...

Como en cámara lenta. La lluvia cae y te tropiezas con una piedra, tú cuerpo débil se abalanza contra el pavimento. Una lágrima, dos, tres, un fugaz pero nostálgico remedio pasa frente a tus ojos, crees que es la luz, ya no hay llanto, te ilumina por un rato, pero pasa como el viento... Y ahora caes de nuevo ante el rechazo, ante la pérdida, ante el contemplo... ¨¿Quién soy?, ¿qué hago aquí?, ¿qué ha pasado conmigo?¨ Es la etapa filosófica que a la vida llega, más por bien que por mal, pero lo tomas tan en serio que te vas acercando más y más, a la penumbra... A la soledad... Gritas ¨¡Yo fuí alguien una vez!¨ Pero ahora estás perdido en el vacío y la melancólica lluvia es esa noche tú único alivio; porque sabes que el dolor es señal de que sigues vivo.

Caras conocidas, mundos paralelos, gente que te mira, viento que te deja, montañas que te observan, sol que te calienta, corazón que te oprime, alma que te enfada, curiosidad que te sustenta y pasos, pasos y más pasos que por las tardes carentes de sentido, te hacen caminar por un rumbo perdido...

¨¡Es un error!¨ Te han dicho. ¨Lo es¨ yo te repito.  Creer que la tristeza, pensar que la nostalgia, suponer que la soledad es un martirio, es drogarse de mentiras que sólo te adormecen y no te dejan distinguir la belleza de su pureza: porque todos tenemos esa esencia especial.

Yo creo en el alma, esa que sustenta, esa que agobia, esa que mata para revivir, esa que te oculta, te desgana, te cansa, te maltrata para después enseñarte que eso, eso es vivir. Y vale la pena. William Marriott dijo que "La buena  madera no crece con facilidad. Cuanto más fuertes los vientos, más fuertes los árboles." Y yo he interpretado del pensamiento de Nietzsche, por una película dedicada a él, que: ¨El árbol más grande que se ve afuera... Tuvo que pasar por las peores tormentas para poder llegar a ser tan alto como lo ves...¨

A esto hago alusión, a ésto hago epopeya, a la etapa más sombría de la vida, en donde crecemos, en donde vamos y andamos, sobre todo, donde aprendemos... Es buena, es mala, es dolorosa, una villana concreta, estafadora y encantadora torturadora, pero al final, nuestra mejor maestra.

La vida es la más grande prueba.