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“El amor, madre, a la patria no es el amor ridículo a la tierra, ni a la yerba que pisan nuestras plantas; es el odio invencible a quien la oprime, es el rencor eterno a quien la ataca” ― José Martí

domingo, 18 de enero de 2015

Mi derecho acaba donde acabe el tuyo.

Muchos de nosotros nos quejamos por vivir en un país tercermundista; sí, es cierto que se sufre no solo personalmente sino que también de manera general, porque a más de alguno nos afecta ver que nuestro propio país, nuestras familias e incluso las personas que son ajenas a nuestra vida personal sufran por tanto maltrato y violencia tanto física como psicológica.

Sin embargo, ¿por qué siempre se ve el lado negativo?, si se piensa que verle los defectos a un país hará que cambie, se esta equívoco. Hay personas muriendo por guerras absurdas con propósitos vanos en países que no pueden dejar a un lado el orgullo e incluso, el fanatismo. ¿Derecho a la libre expresión? NO existe desde el momento en que la intolerancia ataca contra la persona que se expresa. Hay países asiáticos en los cuales mujeres son violadas, maltratadas e humilladas junto con sus niñ@s solo por pertenecer a religiones distintas. Hay hombres y mujeres inocentes que son discriminados por su etnia incluso en América Latina. ¿Hay que buscar culpables?, SÍ los hay, somos TODOS. Pues si solo sabemos renegar, ¿qué cambio podría lograrse? No es solo Honduras, no es solo Irak, o México, Israel o Francia los que sufren ya sea internacional o nacionalmente respecto a relaciones humanas, derechos a la libre expresión y a la vida.

No se trata de quejarse solo por nosotros, hay que ver que en otros lados también hay injusticias para COMPRENDER que un ¨like¨ no es una acción revolucionaria. Que un comentario negativo no es más que un victimismo. Pero ¿podemos cambiar esto? No si se piensa que la reacción sería muy ínfima en comparación con la acción que se contrarresta. Compatriotas, la arena esta formada por miles de granos, pero ¿qué pasaría si todos esos granitos deciden huír de su existencia y dispersarse por temor a desaparecer? No sería lo mismo el panorama, no se llamarían playas así como sin nosotros este no se llamaría mundo, ni andaría el humano caminando por ahí. Porque callando o CRITICANDO nosotros extinguimos nuestra humanidad y nos despojamos de ésta  propia.


Esta pequeña niña con su hermosa sonrisa y su ingenuidad, es una de las miles de razones por las que vale la pena arriesgarse, gritarle al mundo con acciones verdades que no nos dejaremos de todo lo que amenaze nuestra libertad. Es momento... De ser revolucionarios de la humanidad.


Creo firmemente que el camino se recorre un paso a la vez y ese paso se da desde donde estamos, sea en el suelo hondureño o el extranjero, pero comunicando la paz y analizando seriamente las injusticias del mundo con una mentalidad más abierta pues es la única manera para transmitir íntimamente, tal vez no un cambio extremo, pero sí esa pizca de humanidad y respeto que la gran parte de nosotros poseemos aún cuando se piensa que ha desaparecido.




P.D. El título/frase esta escrito con el propósito de referirse a la igualdad de cada uno; nadie tiene más o menos derecho que otro.

¡Gracias por leerme!

miércoles, 5 de marzo de 2014

Día 5 -> La Ventana

Voy en el carro y miro a través de ella: hay tristezas y alegrías... Observo cautelosa la ventana que descubre, ventana que me muestra...Y es que nada más importa porque todo se desvela en su frío y transparente cristal: es el espejo de la realidad.

Descubro dos tipos de pena: la oculta en los ojos que la ven, y la que se muestra por fuera.

Pero hay algo, algo que se esconde, más allá del pensamiento, más allá del sentimiento, mucho más que la razón y el malestar... Porque veo a través de ella; que por las calles hay pobreza... Hay tristeza, hay dolor de gente que viene y que va.

Y comienzo a querer descubrir lo que hay más allá; porque mis ojos sueñan; yo quiero moverme, traspasar su frágil vidrio y descubrir entre aquéllos que pasan, ¿por qué a mis hermanos, a mi pueblo: gente que fué inocente y que con duras lecciones, los condenas?...

¿Cuál pobreza?, yo no hablo de otra miseria que no sea la del alma, porque nadie puede verlas, pero sus sombras se asemejan. Almas negras y olvidadas entre tanto estereotipo, entre tanta maldad... 

Pobres, tristes caras que son su cadena y su prisión.... Pobre la pobreza que condena y amenaza, porque tiene el peor de los trabajos: matar y desterrar al olvido pecadoras almas que una vez fueron sinceras...

Más voy a confesar que subo el vidrio... Tengo que callar el dolor y la pena que me dan; porque así es como se olvida, ignorando la maldad, la ignorancia; ignorando gritos ahogados de los que pasan por fuera, a mi lado, andando entre los carros, en soledad... Así es, después de todo: lo que me ha enseñado su falta de humanidad...

Esto es una crítica a la sociedad que se preocupa más por andar en carros de lujo, que por ver a los ojos de algún necesitado de pan... Que pueden ver la pobreza y prefieren dejarla como está. Personas que pasan sin dejar huella porque construyen el camino con lujuria, ceguera en alma y sin paz.

A ellos les dedico esta mirada, a través de la ventana; mirada de pena y de compasión, porque.. ¡Es una lástima ser ricos en lo material y pobres en lo espiritual!